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Mostrando las entradas con la etiqueta Junio 2019

02 de julio de 2019

Capítulo 39—El juicio en Cesarea Pablo consideró que ésta era una oportunidad dada por Dios, y la aprovechó fielmente. Sabía que estaba en presencia de alguien que tenía facultad de quitarle la vida o de libertarlo; sin embargo, no se dirigió a Félix y Drusila con alabanza o adulación. Sabía que sus palabras serían para ellos sabor de vida o de muerte, y olvidando todas las consideraciones egoístas, trató de despertar en ellos la conciencia de su peligro. El apóstol comprendía que el Evangelio imponía responsabilidades a cualquiera que oyese sus palabras; que algún día ellos estarían entre los puros y santos alrededor del gran trono blanco, o con aquellos a quienes Cristo diría: “Apartaos de mí, obradores de maldad.” Mateo 7:23. Sabía que habría de encontrarse con cada uno de sus oyentes ante el tribunal del cielo, y allí rendir cuenta, no sólo de todo lo que hubiera dicho y hecho, sino aun de los motivos y del espíritu de sus palabras y hechos. Tan violento y cruel había si...

01 de julio de 2019

Capítulo 39—El juicio en Cesarea Si bien confesó que “conforme a aquel Camino que llaman herejía,” había adorado al Dios de sus padres, aseveró que había creído siempre en “todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas,” y que de acuerdo con las enseñanzas claras de las Escrituras, tenía fe en la resurrección de los muertos. Y declaró además que el propósito dominante de su vida era tener “siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres.” Con candidez y sinceridad declaró el objeto de su visita a Jerusalén, y las circunstancias de su arresto y juicio: “Mas pasados muchos años, vine a hacer limosnas a mi nación, y ofrendas, cuando me hallaron purificado en el templo (no con multitud ni con alboroto) unos Judíos de Asia; los cuales debieron comparecer delante de ti, y acusarme, si contra mí tenían algo. O digan estos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando yo estuve en el concilio, si no sea que, estando entre ellos prorr...

30 de junio de 2019

Capítulo 39—El juicio en Cesarea Cinco días después de la llegada de Pablo a Cesarea, llegaron sus acusadores de Jerusalén, acompañados por Tértulo, orador que habían contratado como abogado. Se dió pronto audiencia al caso. Pablo fué traído delante de la asamblea, y Tértulo comenzó a acusarlo. Considerando que la adulación tendría más influencia en el gobernador romano que la simple declaración de la verdad y la justicia, el astuto orador comenzó su discurso alabando a Félix: “Como por causa tuya vivamos en grande paz, y muchas cosas sean bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia, siempre y en todo lugar lo recibimos con todo hacimiento de gracias, oh excelentísimo Félix.” Tértulo descendió aquí a la mentira descarada, porque el carácter de Félix era vil y despreciable. Se dice de él, que “en la práctica de toda clase de concupiscencia y maldad, ejerció el poder de un rey con el temperamento de un esclavo.”—Tácito, History, cap. 5, párr. 9. Los que escuchaban a Tértulo ...

29 de junio de 2019

Capítulo 38—La prisión de Pablo Pocos comprenden el pleno significado de las palabras que Cristo habló cuando, en la sinagoga de Nazaret, se anunció como el Ungido. Declaró que su misión era consolar, bendecir y salvar a los afligidos y pecadores. Luego, viendo que el orgullo y la incredulidad dominaban los corazones de sus oyentes, les recordó que en tiempos pasados Dios se había apartado de su pueblo escogido por causa de su incredulidad y rebelión y se había manifestado a los habitantes de tierras paganas que no habían rechazado la luz del cielo. La viuda de Sarepta y Naamán el siro, habían vivido de acuerdo con toda la luz que tenían, por lo cual se los consideró más justos que el pueblo escogido de Dios que se había apartado de él y había sacrificado sus principios a las conveniencias y honores mundanales. En Nazaret Cristo dijo a los judíos una terrible verdad al declarar que en medio del Israel apóstata no había seguridad para el fiel mensajero de Dios. No querían conocer...

28 de junio de 2019

Capítulo 38—La prisión de Pablo Los conspiradores “se fueron a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos, y dijeron: Nosotros hemos hecho voto debajo de maldición, que no hemos de gustar nada hasta que hayamos muerto a Pablo. Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le saque mañana a vosotros como que queréis entender de él alguna cosa más cierta; y nosotros, antes que él llegue, estaremos aparejados para matarle.” En lugar de rechazar esta cruel estratagema, los sacerdotes y gobernantes la aprobaron ansiosos. Pablo había dicho la verdad al comparar a Ananías con un sepulcro blanqueado. Pero Dios intervino para salvar la vida de su siervo. Un hijo de la hermana de Pablo, al oír el crimen que tramaban los asesinos, “entró en la fortaleza, y dió aviso a Pablo. Y Pablo, llamando a uno de los centuriones, dice: Lleva a este mancebo al tribuno, porque tiene cierto aviso que darle. El entonces tomándole, le llevó al tribuno, y dijo: El preso Pablo, lla...

27 de junio de 2019

Capítulo 38—La prisión de Pablo “Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de Fariseos, clamó en el concilio: Varones hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo: de la esperanza y de la resurrección de los muertos soy yo juzgado. Y como hubo dicho esto, fué hecha disensión entre los Fariseos y los Saduceos; y la multitud fué dividida. Porque los Saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, mas los Fariseos confiesan ambas cosas.” Los dos partidos empezaron a disputar entre sí; y de este modo se quebrantó su oposición contra Pablo. “Los escribas de la parte de los Fariseos, contendían diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si espíritu le ha hablado, o ángel, no resistamos a Dios.” En la confusión que siguió a esto, los saduceos se esforzaban en apoderarse del apóstol para matarlo, y los fariseos luchaban con todo ardor por protegerlo. “El tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado de ellos, mandó venir soldados, y...

26 de junio de 2019

Capítulo 38—La prisión de Pablo El apóstol se mantenía tranquilo y dueño de sí en medio del tumulto. Su mente estaba fija en Dios, y sabía que le rodeaban los ángeles del cielo. No quería dejar el templo sin hacer un esfuerzo para proclamar la verdad a sus compatriotas, y cuando iban a conducirlo al castillo, le dijo al tribuno: “¿Me será lícito hablarte algo?” Lisias replicó: “¿Sabes griego? ¿No eres tú aquel Egipcio que levantaste una sedición antes de estos días, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores?” Entonces repuso Pablo: “Yo de cierto soy hombre Judío, ciudadano de Tarso, ciudad no obscura de Cilicia: empero ruégote que me permitas que hable al pueblo.” Concedido el permiso, “Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo.” El ademán del apóstol atrajo la atención del gentío, y su porte le inspiró respeto. “Y hecho grande silencio, habló en lengua hebrea, diciendo: Varones hermanos y padres, oíd la razón que ahora os doy.” Al oír las ...

25 de junio de 2019

Capítulo 38—La prisión de Pablo Muchos de los judíos que habían aceptado el Evangelio tenían todavía en alta estima la ley ceremonial, y estaban muy dispuestos a hacer concesiones imprudentes, esperando ganar así la confianza de sus compatriotas, quitar su prejuicio y ganarlos a la fe de Cristo como Redentor del mundo. Pablo comprendía que mientras muchos de los miembros dirigentes de la iglesia de Jerusalén continuaran abrigando prejuicios contra él, tratarían constantemente de contrarrestar su influencia. Tenía la impresión de que si por alguna concesión razonable pudiera ganarlos a la verdad, podría quitar un gran obstáculo para el éxito del Evangelio en otros lugares. Pero no estaba autorizado por Dios para concederles tanto como ellos pedían.  Cuando pensamos en el gran deseo que tenía Pablo de estar en armonía con sus hermanos, en su ternura por los débiles en la fe, en su reverencia por los apóstoles que habían estado con Cristo, y hacia Santiago, el hermano del Señor...

24 de junio de 2019

Capítulo 38—La prisión de Pablo En su ministerio, el apóstol Pablo había enseñado a la gente no “con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder.” Las verdades que proclamaba le habían sido reveladas por el Espíritu Santo; “porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.... Lo cual—declaró Pablo—también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” 1 Corintios 2:4, 10-13. Durante todo su ministerio, Pablo había mirado a Dios en procura de su dirección personal. Al mismo tiempo había tenido mucho cuidado de trabajar de acuerdo con las decisiones del concilio general de Jerusalén; y como resultado, las iglesias “eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día.”...

23 de junio de 2019

Capítulo 38—La prisión de Pablo “Y cuando llegamos a Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena voluntad. Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a Jacobo, y todos los ancianos se juntaron.” En esa ocasión Pablo y sus acompañantes presentaron formalmente a los dirigentes de la obra en Jerusalén las contribuciones enviadas por las iglesias gentiles para el sostén de los pobres entre sus hermanos judíos. El juntar estas contribuciones había costado al apóstol y a sus colaboradores mucho tiempo, mucha reflexión ansiosa y labor cansadora. La suma, que excedía en mucho a las expectativas de los ancianos de Jerusalén, representaba mucho sacrificio y aun severas privaciones de parte de los creyentes gentiles. Estas ofrendas voluntarias expresaban la lealtad de los conversos gentiles a la obra de Dios organizada en todo el mundo, y todos debieran haberlas recibido con agradecimiento. Sin embargo, era evidente para Pablo y sus acompañantes, que aun entre aquellos delante d...

22 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 37 Último viaje de Pablo a Jerusalén “Lo cual como oímos—continuó Lucas,—le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalem.” Pero Pablo no quiso apartarse de la senda del deber. Seguiría a Cristo si fuera necesario a la prisión y a la muerte. “¿Qué hacéis llorando y afligiéndome el corazón?—exclamó—porque yo no sólo estoy presto a ser atado, mas aun a morir en Jerusalem por el nombre del Señor Jesús.” Viendo que le producían dolor sin que cambiara de propósito, los hermanos dejaron de importunarle, diciendo solamente: “Hágase la voluntad del Señor.”  Pronto llegó el fin de la breve estada en Cesarea, y acompañado por algunos de los hermanos, Pablo y sus acompañantes partieron para Jerusalén, con los corazones oprimidos por el presentimiento de una desgracia inminente.  Nunca antes se había acercado el apóstol a Jerusalén con tan entristecido corazón. Sabía que iba a encontrar pocos amigos y m...

21 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 37 Último viaje de Pablo a Jerusalén “Y ahora, hermanos—continuó,—os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados. La plata, o el oro, o el vestido de nadie he codiciado.” Algunos de los hermanos efesios eran ricos, pero nunca había tratado Pablo de obtener de ellos beneficio personal. No era parte de su mensaje llamar la atención a sus propias necesidades. “Para lo que me ha sido necesario, y a los que están conmigo, estas manos—declaró—me han servido.” En medio de sus arduas labores y largos viajes por la causa de Cristo, él pudo no sólo suplir sus propias necesidades, sino tener algo para el sostén de sus colaboradores y el alivio de los pobres dignos. Esto lo logró por una diligencia incansable y estricta economía. Bien podía citarse como ejemplo al decir: “En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar a los enferm...

20 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 37 Último viaje de Pablo a Jerusalén Pablo no había tenido intención de dar este testimonio, pero mientras hablaba, el Espíritu de la inspiración descendió sobre él, y confirmó sus temores de que ésa sería la última entrevista con sus hermanos efesios. “Por tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos: porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios.” Ningún temor de ofender, ni el deseo de conquistar amistad o aplauso, podía inducir a Pablo a negarse a declarar las palabras de Dios dadas para su instrucción, amonestación y corrección. Dios requiere hoy que sus siervos prediquen la Palabra y expongan sus preceptos con intrepidez. El ministro de Cristo no debe presentar a la gente tan sólo las verdades más agradables, ocultándole las que puedan causarle dolor. Debe observar con intensa solicitud el desarrollo del carácter. Si ve que cualquiera de su rebaño fomenta un pecado, como fiel ...

19 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 37 Último viaje de Pablo a Jerusalén En la última tarde de su estada, los hermanos se juntaron “a partir el pan.” El hecho de que su amado maestro estaba por partir había hecho congregar a un grupo más numeroso que de costumbre. Se reunieron en un “aposento alto” en el tercer piso. Allí, movido por el fervor de su amor y solicitud por ellos, el apóstol predicó hasta la medianoche.  En una de las ventanas abiertas estaba sentado un joven llamado Eutico. En ese lugar peligroso se durmió, y cayó al patio de abajo. Inmediatamente todo fué alarma y confusión. Se alzó al joven muerto, y muchos se juntaron en su derredor con lamentos y duelo. Pero Pablo, pasando por en medio de la congregación asustada, lo abrazó y ofreció una oración fervorosa para que Dios restaurara la vida al muerto. Lo pedido fué concedido. Por encima de las voces de duelo y lamento, se oyó la del apóstol que decía: “No os alborotéis, que su alma está e...

18 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 37 Último viaje de Pablo a Jerusalén Pablo deseaba grandemente llegar a Jerusalén a tiempo para la Pascua, pues eso le daría oportunidad de encontrarse con aquellos que llegaban de todas partes del mundo para asistir a la fiesta. Siempre acariciaba él la esperanza de poder ser de alguna manera instrumento para quitar el prejuicio de sus compatriotas incrédulos, de modo que pudieran ser inducidos a aceptar la preciosa luz del Evangelio. También deseaba encontrarse con la iglesia de Jerusalén y entregarle las ofrendas que enviaban las iglesias gentiles para los hermanos pobres de Judea. Y por medio de esta visita, esperaba lograr que se efectuara una unión más firme entre los judíos y los gentiles convertidos a la fe.  Habiendo terminado su trabajo en Corinto, resolvió navegar directamente hacia uno de los puertos de la costa de Palestina. Todos los arreglos habían sido hechos, y estaba por embarcarse, cuando se le noti...

17 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 36 Apostasía en Galacia Una importante lección que todo ministro de Cristo debe aprender es que debe adaptar sus labores a la condición de aquellos a quienes trata de beneficiar. La ternura, la paciencia, la decisión y la firmeza son igualmente necesarias; pero han de ejercerse con la debida discriminación. El tratar sabiamente con diferentes clases de mentes, en diversas circunstancias y condiciones, es un trabajo que requiere sabiduría y juicio iluminados y santificados por el Espíritu de Dios. En su carta a los creyentes Gálatas, Pablo repasa brevemente los principales incidentes relacionados con su propia conversión y primera experiencia cristiana. Por este medio trató de demostrar que fué por una manifestación especial del poder divino, cómo él fué inducido a ver y recibir las grandes verdades del Evangelio. Fué por instrucción recibida de Dios mismo cómo Pablo fué inducido a reprender y amonestar a los Gálatas en ta...

16 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 36 Apostasía en Galacia Mientras estaba en Corinto, Pablo tenía motivo de seria aprensión concerniente a algunas de las iglesias ya establecidas. Por la influencia de falsos maestros que se habían levantado entre los creyentes de Jerusalén, se estaban extendiendo rápidamente la división, la herejía y el sensualismo entre los creyentes de Galacia. Esos falsos maestros mezclaban las tradiciones judías con las verdades del Evangelio. Haciendo caso omiso de la decisión del concilio general de Jerusalén, instaban a los conversos gentiles a observar la ley ceremonial.  La situación era crítica. Los males que se habían introducido amenazaban con destruir rápidamente a las iglesias Gálatas.  El corazón de Pablo se sintió herido y su alma fué conmovida por esta abierta apostasía de aquellos a quienes había enseñado fielmente los principios del Evangelio. Escribió inmediatamente a los creyentes engañados, exponiendo las...

15 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 35 La salvación ofrecida a los judíos  “Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿o quién fué su consejero? ¿O quién le dió a él primero, para que le sea pagado? Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos.”  Así muestra Pablo que Dios es abundantemente capaz de transformar el corazón del judío y del gentil igualmente y de conceder a todo creyente en Cristo las bendiciones prometidas a Israel. El repite las declaraciones de Isaías concernientes al pueblo de Dios: “Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, las reliquias serán salvas: porque palabra consumidora y abreviadora en justicia, porque palabra abreviada, hará el Señor...

14 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 35 La salvación ofrecida a los judíos  Aunque Israel rechazó a su Hijo, Dios no los rechazó a ellos. Escuchemos cómo continúa Pablo su argumento: “Digo pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? como hablando con Dios contra Israel dice: Señor, a tus profetas han muerto, y tus altares han derruído; y yo he quedado solo, y procuran matarme. Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también, aun en este tiempo han quedado reliquias por la elección de gracia.”  Israel había tropezado y caído, pero esto no hacía imposible que se volviera a levantar. En respuesta a la pregunta: “¿Han tropezado para que cayesen?” el apóstol repli...

13 de junio de 2019

Los Hechos de los Apóstoles (Ellen G. White) Capítulo 35 La salvación ofrecida a los judíos  Después de muchas demoras inevitables, Pablo llegó por fin a Corinto, escenario de tan ansiosas labores pasadas, y por un tiempo el objeto de su profunda solicitud. Encontró que muchos de los primeros creyentes todavía le consideraban con afecto como el que les había llevado primero la luz del Evangelio. Cuando saludó a estos discípulos y vió las evidencias de su fidelidad y celo, se regocijó porque su trabajo en Corinto no había sido estéril.  Los creyentes corintios, una vez tan propensos a perder de vista su alta vocación en Cristo, habían desarrollado fuerza de carácter cristiano. Sus palabras y hechos revelaban el poder transformador de la gracia de Dios, y eran ahora una poderosa fuerza para el bien en ese centro de paganismo y superstición. En la asociación de sus amados compañeros y estos fieles conversos, el cansado y turbado espíritu del apóstol halló rep...